Mejor seguiré leyendo…
¿En que momento dejé de lado el proceso de reflexión y autoconocimiento?
Un día como hoy me doy cuenta de que no tengo de que escribir porque aparentemente no tengo nada interesante que contar…
En un pequeño resumen hoy comenzó mi día con el traslado de “la gran ciudad” al “gran pueblo” en cuyo hospital regional doy mi servicio, sinceramente falto de todo entusiasmo y procurando descansar lo mas posible con la música de fondo a cargo de una cantante española haciendo una versión de una canción que me gusta mucho mas en inglés, pero si canta, y canta bien… venia mi hermano, mi abuela, mis padres, mi sobrino… solo a eso, a dejarme… ¿Y a desayunar birria?
Después de pasar mis días de descanso como últimamente ha sido la tónica (entre fiestas y mas trabajo) llego a “relajarme” pasando visita a pocos pacientes y viendo otros pocos en la consulta, lo que me permite llegar relativamente temprano a mi cuarto y dormir… y luego comer… y luego un poco mas de dormir…
Ya un poco molesto por el calor y ante la petición de valorar a un paciente en urgencias me levanto, que había que interrogarlo bien, me río, me dirigí a urgencias y veo a un señor ya grande con las huellas indelebles de su profuso alcoholismo juveno-maduro-senil tanto en su físico como probablemente en sus relaciones familiares a quienes convenientemente les “resulta difícil” hacerse cargo de él. Y les digo, pero señora los riesgos… se pone mas malo… hable con él le conviene quedarse…
ALTA VOLUNTARIA… ¿Y si es voluntaria? Medicamentos y a su casa, a bien morir, él no quería quedarse… ¿Sabía que tenía que quedarse? Se lo dije, pero… ¿Lo supo? Así, con su respiración agitada y entre gritos de ya me cansé, me duelen las piernas… Así se fue… ¿Volverá? Evidentemente no han escuchado la palabra SEPSIS (y si acaso la escuchan pensarán en un grupo de mujeres de buen ver) pero el sentido común me dicta que ellos saben que esta mal, que él sabe que está mal y es su decisión continuar mal… “Siempre ha sido difícil doctor” “No le gustan los médicos” Se fue… probablemente no volverá…
Regreso al cuarto, abro mi computadora y me dispongo a enterarme de algunas de las novedades de la política mexicana, que si un candidato a la presidencia le dijo al otro, que si la “maestra” amenaza que no habrá capital político suficiente para realizar los cambios en educación pública si la quitan (Ya siente pasos en la azotea mi Elba Esther)… Y en mi constante cambio de atención, de aquí para allá abro unos libros, leo unos versos, un párrafo aquí de un cuento que acabo de recordar que ya leí y es entonces cuando termino de despertar con una terrible noticia, Carlos Fuentes ha muerto… Me enteré justo a la mitad de un cuento de Cortázar… Y pienso en algunas cosas que he leído, algunas frases que me han quedado… Leo en un reportaje todo lo que hizo, que no es ni de cerca lo mucho que fue… me doy cuenta que conozco si acaso un 10% de toda su obra… Y que si no hubiera internet y copias en PDF me saldría un 200% más caro conocerlo ahora que ha muerto…
¿En que momento trabajar, estudiar, leer, pretender, convivir, aparentar, pensar, dictaminar, diagnosticar, explorar, tratar, saber, escuchar, comprender, ver, dormir, descansar entre otros cientos de verbos que aplican a mi vida cotidiana se volvieron tan externos? ¿Tan fuera de mí? Tan sin saber el por qué o para qué…
Releo lo que he escrito y no me revela nada…
No tengo nada interesante que contar…
¿En que momento dejé de lado el proceso de reflexión y autoconocimiento?
Mejor seguiré leyendo…
¿En que momento dejé de lado el proceso de reflexión y autoconocimiento?
Un día como hoy me doy cuenta de que no tengo de que escribir porque aparentemente no tengo nada interesante que contar…
En un pequeño resumen hoy comenzó mi día con el traslado de “la gran ciudad” al “gran pueblo” en cuyo hospital regional doy mi servicio, sinceramente falto de todo entusiasmo y procurando descansar lo mas posible con la música de fondo a cargo de una cantante española haciendo una versión de una canción que me gusta mucho mas en inglés, pero si canta, y canta bien… venia mi hermano, mi abuela, mis padres, mi sobrino… solo a eso, a dejarme… ¿Y a desayunar birria?
Después de pasar mis días de descanso como últimamente ha sido la tónica (entre fiestas y mas trabajo) llego a “relajarme” pasando visita a pocos pacientes y viendo otros pocos en la consulta, lo que me permite llegar relativamente temprano a mi cuarto y dormir… y luego comer… y luego un poco mas de dormir…
Ya un poco molesto por el calor y ante la petición de valorar a un paciente en urgencias me levanto, que había que interrogarlo bien, me río, me dirigí a urgencias y veo a un señor ya grande con las huellas indelebles de su profuso alcoholismo juveno-maduro-senil tanto en su físico como probablemente en sus relaciones familiares a quienes convenientemente les “resulta difícil” hacerse cargo de él. Y les digo, pero señora los riesgos… se pone mas malo… hable con él le conviene quedarse…
ALTA VOLUNTARIA… ¿Y si es voluntaria? Medicamentos y a su casa, a bien morir, él no quería quedarse… ¿Sabía que tenía que quedarse? Se lo dije, pero… ¿Lo supo? Así, con su respiración agitada y entre gritos de ya me cansé, me duelen las piernas… Así se fue… ¿Volverá? Evidentemente no han escuchado la palabra SEPSIS (y si acaso la escuchan pensarán en un grupo de mujeres de buen ver) pero el sentido común me dicta que ellos saben que esta mal, que él sabe que está mal y es su decisión continuar mal… “Siempre ha sido difícil doctor” “No le gustan los médicos” Se fue… probablemente no volverá…
Regreso al cuarto, abro mi computadora y me dispongo a enterarme de algunas de las novedades de la política mexicana, que si un candidato a la presidencia le dijo al otro, que si la “maestra” amenaza que no habrá capital político suficiente para realizar los cambios en educación pública si la quitan (Ya siente pasos en la azotea mi Elba Esther)… Y en mi constante cambio de atención, de aquí para allá abro unos libros, leo unos versos, un párrafo aquí de un cuento que acabo de recordar que ya leí y es entonces cuando termino de despertar con una terrible noticia, Carlos Fuentes ha muerto… Me enteré justo a la mitad de un cuento de Cortázar… Y pienso en algunas cosas que he leído, algunas frases que me han quedado… Leo en un reportaje todo lo que hizo, que no es ni de cerca lo mucho que fue… me doy cuenta que conozco si acaso un 10% de toda su obra… Y que si no hubiera internet y copias en PDF me saldría un 200% más caro conocerlo ahora que ha muerto…
¿En que momento trabajar, estudiar, leer, pretender, convivir, aparentar, pensar, dictaminar, diagnosticar, explorar, tratar, saber, escuchar, comprender, ver, dormir, descansar entre otros cientos de verbos que aplican a mi vida cotidiana se volvieron tan externos? ¿Tan fuera de mí? Tan sin saber el por qué o para qué…
Releo lo que he escrito y no me revela nada…
No tengo nada interesante que contar…
¿En que momento dejé de lado el proceso de reflexión y autoconocimiento?
Mejor seguiré leyendo…

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